martes, 22 de septiembre de 2026

 MALVINAS:

CAUSAS Y CONSECUENCIAS DE LA GUERRA

 Por Mario Meneghini (*)

Con motivo de celebrar este año el vigésimo cuarto aniversario de la gesta de Malvinas, conviene difundir la verdad de lo ocurrido en la guerra y no dejar pasar afirmaciones que inducen a la confusión o a la duda. Los errores y debilidades propias deben ser reconocidos, pero no debe permitirse la diatriba ni la calumnia sobre las reales motivaciones de una guerra que la Argentina no provocó imprudentemente y que una vez desatada supo afrontar con entereza.

 

El tiempo transcurrido y la multiplicidad de opiniones discordantes produce confusión y lleva al desaliento. De allí la necesidad de un análisis integral, que revise los conceptos vertidos por dirigentes que critican la decisión misma de ir a la guerra:

 

-Morales Solá: “Galtieri...imaginó que la ocupación militar de las islas Malvinas oxigenaría el régimen y que él mismo podría proyectar una larga duración en el poder”.

 

-El Gral. Balza: “fue un desatino” (Clarín, 2-4-98.

 

-Di Tella: “la derrota en las Malvinas produjo la felicidad de la democracia”.

 

-Angeloz: “la funesta idea de un general borracho” (junio 88, en campaña presidencial).

 

1) Comienzo de la guerra: el incidente de las islas Georgias

Casi simultáneamente con la asunción del General Galtieri, como Presidente de la República Argentina, el embajador británico autorizó el viaje a las Georgias de Sur del empresario argentino Davidoff, que contrató con la Compañía escocesa Salvensen para desguazar una estación ballenera en esas islas. El contrato molestó al gobernador Hunt, vinculado al Comité de las Islas Malvinas (lobby), pues:

-en junio 82 la Oficina Investigaciones Antárticas británica abandonaría las Georgias (Gritviken)

-el único buque de la marina, rompehielos Endurance, dejaría el área en mayo l982

-los obreros argentinos con contrato hasta el 84 serían la única presencia en las islas.

 

Davidoff, habiendo notificado a la embajada británica, salió el 16-12-81 en el rompehielos Almirante Irizar para inspeccionar el lugar que debía desmantelar, llegando a puerto Leith el 20-12 (Informe Franks, 161/259); allí inspeccionó las estaciones balleneras, un dique seco abandonado, tanques, calderas, tuberías, todo eso material recuperable para ser vendido como chatarra. El negocio era apetecible; se estimaba que existían alrededor de 35.000 toneladas de hierro y acero que podían arrojar un ingreso de 7 millones de libras, correspondiéndole a Salvenson 115.000 como compensación. Es poco razonable pensar que un comerciante como Davidoff arriesgaría la oportunidad de su vida, por cometer un acto de provocación.

 

El 31 Hunt recomendó iniciar un procedimiento contra Davidoff; la cancillería (Foreing Office) respondió que no iniciara un procedimiento y si Davidoff solicitaba autorización se le debía conceder. El 9-3 Davidoff informó a la embajada que 41 trabajadores viajarían (11-3) en el Bahía Buen Suceso, que era un transporte de la Marina, dedicado a operaciones comerciales, y en el que no había personal militar ni armas de guerra (llegaron el 19-3).

 

La segunda cuestión a dilucidar es quién provocó el incidente que originó la guerra. El gobernador de las Malvinas aseguró que los ingleses de la base científica se enteraron de la presencia argentina al escuchar disparos de armas de fuego, utilizadas para cazar renos, y que habían izado una bandera argentina. Si esto fuera cierto, no cabría duda de que la provocación fue argentina. Sin embargo, los obreros atestiguaron que cuando desembarcaron, ya ondeaba la bandera en el lugar. Otra bandera que llevaban ellos, aún se encontraba a bordo del buque. Pero ocurre que, según el diario de la agencia antártica británica, capturado el 3-4 en Grytviken, fueron el día 18 de marzo a “buscar argentinos a Leith”, lo que coincide con el hecho de haber encontrado el Bahía Buen Suceso a tres ingleses, al arribar el buque.

 

Es evidente entonces, que la bandera fue colocada por ellos. En el mismo diario citado, figura esta frase: “Al fin se va el Isatis (yate francés) que volvió ayer puesto que los helicópteros del Endurance lo sobrevolaron para chequearlo. Los otros franceses se están convirtiendo en una peste, ya están disparando sus rifles en Grytviken y matando ciervos. Estamos disgustados y no podemos expresar la animadversión general que provocan sin recurrir a malas palabras. Digamos que no están actuando con propiedad” (17/3/82). [1]

 

Fueron, por lo tanto, dichos franceses los que dispararon y no los argentinos, y no existió por parte de las autoridades nacionales intención de comenzar la guerra.Mientras tanto, el 21 zarpó el Endurance, embarcando 21 infantes de marina, y el comandante de la base británica informó a los trabajadores que su presencia era ilegal, pues no habían sellado las tarjetas blancas (Acuerdo de Comunicaciones/71). Desde el día 23 el Endurance estaba anclado en Grytviken, a las espera de órdenes. El Canciller argentino, Dr. Costa Méndez, pidió que la expulsión se revocara si Davidoff ordenaba a sus empleados completar la formalidad de ir hasta Gritviken y hacer sellar las tarjetas. El embajador estuvo de acuerdo, pero Hunt sostuvo que las Georgias no estaban incluidas en el acuerdo de 1971 y que debían sellarse los pasaportes. Costa Méndez respondió al embajador el 28 que los trabajadores deben permanecer en Georgias pues se les ha otorgado la documentación idónea. También insistió en que las Georgias estaban explícitamente comprendidas en el Acuerdo de 1971, cosa que los británicos habían reconocido en la reunión de Nueva York celebrada un mes atrás.

Cabe destacar que la presencia de estos argentinos no representaba ninguna amenaza: primero, porque no eran militares, y la segunda porque en Georgias no había población, sólo estaba en personal de investigaciones antárticas y en otra zona. Fueron los propios británicos quienes convirtieron el asunto de las Georgias en un incidente.

 

El 29, la primera ministra Margaret Thatcher y decidió el envío de un submarino nuclear a la zona de conflicto. El 30 la situación comienza a descontrolarse; en Londres el ministerio de Defensa decide duplicar el numero de infantes de marina de la guarnición de Malvinas, y confirma la orden de enviar un segundo submarino nuclear. Ese mismo día el embajador recibió un mensaje para el Canciller que procuraba solucionar el conflicto, pero el embajador sugirió que se retuviera el mensaje un par de días esperando la reacción de Estados Unidos, y fue entregado recién a la tarde del 31, esas 24 horas fueron decisivas pues esa misma noche un informe de inteligencia indicaba al gobierno ingles que se había fijado el 2 de abril para iniciar operaciones bélicas. Ante tanta precisión en la información, puede deducirse que ya contaban con los datos satelitales norteamericanos.

 

2) Causas

Se ha sostenido reiteradamente que las Fuerzas Armadas llevaron al país a la guerra por una necesidad de mejorar su imagen y mantenerse en el poder. Recordemos, sin embargo, que Galtieri asume el 22-12-81, cuando la Multipartidaria ya estaba formada, pues se habían previsto las elecciones y entrega del poder en marzo de 1984. Si hubiera sido una decisión arbitraria, no se explica la reacción de la opinión pública que, según encuesta de Gallup (Clarín, 1-5-82), en un 90 % apoyaba la defensa de Malvinas por la fuerza. También la Multipartidaria manifiesta (10-4) total respaldo al gobierno.

 

El propio Dr. Angeloz, que más tarde emitió la crítica que señalamos, el mismo 2 de abril afirmaba en un comunicado con su firma: “Hace a su hidalguía en esta oportunidad manifestar su solidaridad y su argentina complacencia por la recuperación de las islas Malvinas y las Georgias del Sur” (La Nación, 29-7-88). Asimismo, la Comisión coordinadora de la colectividad británica apoya al gobierno, “que siempre se ha identificado con buscar una solución pacifica al diferendo sobre las Malvinas”. Por su parte, Ernesto Sábato, declaraba en Radio Nacional de España: “No se engañen en Europa. No es una dictadura la que lucha por Malvinas, es la nación entera” (Busser, 261).

 

En cambio, en Inglaterra, la situación era la siguiente. El partido Conservador, en el gobierno, tenía 75 % de imagen negativa. La Marina Real, había quedado en situación de inferioridad, pues al obtener de EU el sistema misilítico Trident, en reemplazo al Polaris, era condicionada en la OTAN al combate antisubmarino. Estaba vendido el portaaviones Invencible, y el buque Endurance dejaba el Atlántico sur. Debe computarse, asimismo, la actitud del Gobernador Hunt y del lobby Falklands, que presionaban por una actitud enérgica contra la Argentina.Tengamos en cuenta que el 30 de marzo, el encargado de negocios argentino en Londres, informó que la televisión inglesa dio la noticia del envío de 2 submarinos nucleares clase Hunter Killer; uno de ellos había zarpado el 25 desde Gibraltar (noticia confirmada por el New York Times), y que interpretaba que el gobierno había optado por un endurecimiento frente al caso Georgias. A su vez, en el informe Franks (230), se incluye una evaluación al 30 de marzo, estimando que el desembarco en Georgias no había sido planificado por el Gobierno argentino.

 

No cabe dudas entonces que la decisión de llegar al enfrentamiento bélico surge de la actitud británica, artificialmente intransigente. El gobierno argentino no podía aceptar las exigencias de desalojar a los obreros de Davidoff que estaban cumpliendo un contrato legalmente formulado, ni obligarlos a presentar sus pasaportes, pues:

 

-estaban en un territorio en disputa

-se habían cumplido todas las formalidades establecidas

-admitir el uso de pasaportes era aceptar la pretensión británica de soberanía sobre las islas Georgias.

 

Si nuestro país hubiera tolerado el desalojo por la fuerza, o hubiera accedido a evacuar a los obreros bajo amenaza, o hubiera aceptado el visado de pasaportes, ello habría significado una verdadera abdicación del derecho de soberanía sobre el Atlántico sur, por aplicación de la doctrina conocida como “stopell” (reconocimiento tácito de derechos).Ya no había alternativa válida para la Argentina.

 

3) Justificación

La decisión de ir a la guerra no fue sorpresiva ni caprichosa, se produjo un agravamiento progresivo que la hizo inevitable. Durante muchos años nuestro país se prestó a las negociaciones; el agosto de 1968 el Reino Unido en un memorandum llegó a afirmar que reconocería la soberanía argentina en fecha a convenir. En 1971 se firma el Convenio de Comunicaciones. En junio de 74 embajador ingles a cancillería manifiesta la disposición a compartir la soberanía, opción que el presidente Peron estaba dispuesto a aceptar.Pero en 1975 se produce un cambio de actitud, debido al informe Grifith que revelaba la existencia de cuencas petrolíferas en el área Malvinas.

 

En 1976, unilateralmente, Gran Bretaña envía la misión Shackleton de exploración, que provoca la reacción de la Cancillería el 2-1-76 (gobierno constitucional: Sra. de Perón): advirtiendo que “su gobierno, juntamente con las FFAA...actuaran si precipitación, pero con toda la persistencia, la prudencia y la energía que sean necesarias para lograr justicia.” El 13 se produce el retiro de embajadores y el 4-2 el destructor Storni efectúa disparos de advertencia. Ya durante el gobierno militar, y ante la ausencia de avances diplomáticos, el gobierno. propone (1-3-82) reuniones mensuales, advirtiendo que desea una pronta solución y que mantiene el derecho a elegir libremente el procedimiento que mejor consulte a sus intereses.

 

Por lo tanto, cuando se produce el incidente de las Georgias, la Argentina se vio obligada a ejercer el derecho a la legítima defensa, previsto en la Carta de las NU, art. 51, en caso de ataque armado, hasta tanto el Consejo de Seguridad tome las medidas adecuadas para mantener la paz. El Fiscal de la Cámara Federal, que juzgó a los Comandantes en Jefe, afirmó que: “La Argentina, pues, no agredió, fue agredida”; concepto ratificado por la Cámara en su pronunciamiento.

 

También el Catecismo de la Iglesia Católica (p. 2308) reconoce que una vez agotados todos los medios de acuerdo pacífico no se podrá negar a los gobiernos el derecho de legítima defensa, si bien detalla varios requisitos. En este caso -como ha demostrado el filósofo Caturelli- se dieron todos los requisitos para considerarla una guerra justa (CIC 2309).

 

El plan no fue irracional.

Como es normal en todas las fuerzas armadas, en base a las hipótesis de conflicto, el Estado Mayor prepara planes para el caso de tener que utilizar la fuerza. Por ejemplo GB tenía ya en setiembre/81 su Plan de Contingencia para el caso de la Argentina optara por la vía militar. En ese plan se estimaba que el tiempo de navegación de la flota sería de 20 días, con el inconveniente que el envío de la flota podía provocar o precipitar la acción que se quería disuadir: eso fue exactamente lo que ocurrió. La Junta Militar argentina, el 23-3 analizó los estudios efectuados por una Comisión de Trabajo formada por el General Gracia, Almirante Lombardo y Brigadier Plessl, designada en el mes de enero, aprobando un Plan de Campaña tentativo, aunque no se fijaba ninguna fecha. Recién el 30-3 ante el ataque inminente, se fijó el día D para el 2-4.

 

El propósito de ocupar las islas no era el de iniciar una escalada bélica, por el contrario, se buscaba forzar a una negociación seria, y en caso de surgir un gesto de buena voluntad antes de la ocupación se anularía la operación. La misma debía ser incruenta, y una vez finalizada, quedaría en las islas una pequeña guarnición.Se preveía que las negociaciones tendrían el apoyo de las Naciones Unidas y de Estados Unidos; esto último no era una suposición ingenua: en la noche misma del 2-4 hubo una cena en la embajada argentina en Washington, a la que asistieron la embajadora Kirkpatrich, la plana mayor de la secretaría de Estado, y jefes militares, a tal punto que el embajador británico dijo que era un agravio para su país.Con respecto a la posibilidad de que las NU exigieran un acuerdo, había varios antecedentes; el más relevante fue la ocupación por Nasser (Egipto) del Canal de Suez, en 1956, presionando el organismo internacional para que Gran Bretaña y Francia no atacaran a Egipto, que desde entonces quedó con el canal.Otro antecedente destacable es que en diciembre de 1976, 6 años antes de la guerra, la marina instaló un observatorio en las islas Thule (Sandwich), y GB sólo envió una nota de protesta, sin tomar ninguna otra medida.

 

4) Resultado

No era inevitable la derrota. Según el Instituto de Estudios Estratégicos de Londres, hasta el 13 abril, la argentina tuvo posibilidad de triunfo. Cambia el panorama, por la ayuda de EEUU. Aun así, los ingleses sufrieron las pérdidas más grandes desde la 2da. guerra. Debe entenderse que el conflicto era político, y no se pretendía una confrontación total, por eso era posible para la Argentina lograr el objetivo que se había fijado. Además, era una obligación patriótica actuar en defensa de los intereses nacionales.

 

En el fallo de la Cámara Federal que juzgó a los Comandantes, en noviembre de 1988, se reconoce que: “Asiste razón a las defensas cuando sostiene los mezquino que puede resultar vincular la decisión de participar en un combate evaluando previamente la entidad del contrincante. La necesidad política de responder a las agresiones que afectan la subsistencia del Estado, pasa por el imperioso deber de asegurar la respuesta al avance del enemigo.” La guerra terminó cuando el Gral. Menéndez, gobernador de Malvinas, firma el Acta de Rendición ante el Gral. Moore; antes de firmar, tachó la palabra incondicional que figuraba en el texto, y recién firmó. La verdadera rendición incondicional fue posterior, y decidida por gobiernos constitucionales.

 

5) Consecuencias

Es falso que la guerra perjudicó los derechos argentinos. En noviembre de 1982, la Asamblea General de NU, por resol. 37/9, declaró:

 

-el mantenimiento de la situación colonial en Malvinas es incompatible con los ideales de las NU;

-reafirma la necesidad de respetar los intereses de los habitantes (no de los deseos);

-pide reanudación de negociaciones por la soberanía.

 

Esta resolución fue aprobada con el voto de EEUU y reiterada en 1983. En 1990 (20-10) la Unión Interparlamentaria Mundial, con delegados de 112 piases, consideró a la cuestión Malvinas una situación colonial. En 1996, la cumbre de Presidentes del Mercosur respaldó a la Argentina, y en 1998, también la OEA manifiesta su respaldo en la reunión de Lima. Por su parte, en el informe Kershaw, elaborado por iniciativa del Parlamento británico, en 1983, se reconoce que: “problemas sustanciales diplomáticos, militares, financieros y económicos, seguirán enfrentando a GB y las islas Falklands a menos o hasta que se logre un acuerdo negociado de la disputa con la República Argentina”. El mismo informe reconoce que “el peso de la evidencia es mas favorable al título argentino”.

 

La Constitución Nacional, en la reforma de 1994, en su Primera disposición transitoria, ratifica para la Argentina su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas, y que la recuperación es un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino.

 

6) Verdadera rendición

Es debida a una actitud política y cultural de una parte considerable de la dirigencia argentina, que no ha vacilado en efectuar propuestas incompatibles con la Constitución Nacional:

 

-Escudé: reconocer a los kelpers el derecho de autodeterminación, con soberanía compartida en el mar (Clarín, 2-7-92).

-Menem: soberanía compartida, “que flamee la bandera argentina en las islas, por ejemplo, con la bandera inglesa, ya es un paso adelante” (Nac, 30-12-96).

-Di Tella: conviene adoptar el modelo Hong Kong (Nac, 22-9-89).

-Vanossi: Estado confederado a la Argentina con derecho a secesión (Nac, 27-7-93).

 

La rendición diplomática se instrumentó con dos tratados, aceptados por el gobierno del presidente Carlos Menem, sobre la base de la fórmula del paraguas, consistente en postergar indefinidamente el debate sobre la soberanía de las islas, mientras se acuerdan cuestiones económicas, que sólo benefician a Gran Bretaña. Por ello afirmaba el profesor Ricardo Paz, que el paraguas es un instrumento aceptado por las autoridades argentinas para facilitar a los ingleses el goce pacífico de la usurpación.

 

Por el primer tratado, de febrero de 1990, celebrado en Madrid, ambos países decidieron restablecer relaciones diplomáticas. Gran Bretaña dispuso cancelar la llamada Zona de Protección militar, en torno a las islas, pero reemplazarla por un sistema de información entre las Fuerzas Armadas, en un área similar a la anterior, y pese a declararse haber cesado las hostilidades. Como única explicación para tamaña concesión, el entonces canciller, Dr. Cavallo, declaró en la Cámara de Diputados (29-3--90): “hubo una guerra y la Argentina la perdió”. El profesor Baquero Lazcano calificó, por eso, a este tratado de rendición incondicional.

 

El segundo tratado, fue celebrado en setiembre de 1995, en Nueva York, y es un acuerdo sobre hidrocarburos en la zona de Malvinas. Establece una zona de 21.000 km2, donde las regalías petroleras serían a partes iguales (6 % para cada país); en la superficie restante (40.000 km2), el beneficio no será equitativo: 3 % para Argentina, 9 % para Gran Bretaña. Estos datos no están consignados con claridad, sino que surgen de la interpretación efectuada por los especialistas, ya que el Canciller Di Tella manifestó cripticamente que el tratado incluía: cosas escritas, cosas no escritas, y cosas deseadas. Lo escrito es un tratado, al igual que el de Madrid, aunque en ambos casos se los haya denominado declaraciones, para eludir la aprobación del Congreso.

 

El acuerdo petrolero contiene una trampa, iniciada en el tratado de Madrid, donde se incluyó un mapa de la Zona de Conservación Pesquera, de 150 millas en torno de las islas, fijada unilateralmente por Gran Bretaña. En ese mapa aparece un segmento recortado que fija de hecho una delimitación marítima entre Estados colindantes. En el segundo tratado, esta línea media indica las dos áreas especiales creadas para la explotación de hidrocarburos, configurando un stopell -reconocimiento indirecto de derechos-, que implica cerrar el paraguas y admitir tácitamente la soberanía británica sobre las islas, limitándose la Argentina a aceptar una parte de los beneficios económicos derivados de la explotación del petróleo en el Atlántico sur.

 

7) Situación actual

La mejora en lo que respecta a Malvinas dependerá de dos factores: patriotismo y eficiencia. El patriotismo no es un simple sentimiento, es una actitud racional y moral de defensa integral de lo propio. Es preciso, también, el estudio sistemático y profundo de los problemas nacionales, desde una actitud patriótica. Lamentablemente, en la política exterior argentina, han estado ausente en las últimas décadas, tanto la eficiencia profesional como el patriotismo. Una de las acciones pacíficas que recomiendan los expertos es solicitar a la Corte Internacional de Justicia una opinión consultiva sobre la obligación del Reino Unido de negociar la controversia por la soberanía, cumpliendo la reiterada exhortación efectuada por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

 

En última instancia, siempre es cierto lo que afirmaba Juan Pablo II: “Un pueblo es débil si acepta su derrota y si olvida el mandato de estar despierto cuando llegue su hora”.

 

30-4-06 [Boletín Acción, 90]

 

[1] Virginia Gamba: “El Peón de la Reina”, Buenos Aires, Sudamericana, 1984, pág. 124-133.

 

Bibliografía

-Franks, Honorable Lord. “El servicio secreto británico y la guerra de las Malvinas”; Mar Dulce, 1985, 157 pgs.

-Ceron, Sergio. “Malvinas: gesta heróica o derrota vergonzosa?”; Sudamericana, 1984, 344 pgs.

-Gamba, Virginia. “El peón de la Reina”; Sudamericana, 1984, 207 pgs.

-Busser, Carlos. “Malvinas, la guerra inconclusa”; Fernandez Reguera, 1987, 462 pgs.

-Costa Méndez, Nicanor. “Malvinas: esta es la historia”; Sudamericana, 1993, 334 pgs.

-AAVV. “Malvinas hacia el futuro”; Revista Militar, Nº 742, Enero/marzo 1998.

-De Vita, Alberto. “Malvinas/82, cómo y por qué”; Instituto de Publicaciones Navales, 1994, 271 pgs.

-Mayorga, Horacio. “No vencidos”; Planeta, 1998, 382 pgs.-Silenzi de Stagni, Adolfo. “Política petrolera y la cuenca Marina Austral”; Centro de Estudios Gral. Mosconi, 1981, pgs. 2/3.

-Lanus, Archibaldo. “De Chapultepec al Beagle”; Hyspamérica, T. II, 1986, pg. 202.

-Pinto, Mónica. “Islas Malvinas/Falkland, Georgias y Sandwich del Sur: algunas consideraciones relativas a los hidrocarburos”; en: Boron-Fandez (comp.). “Malvinas hoy: herencia de un conflicto”; Puntosur, 1989, pg. 138.

-Rizzo Romano, Alfredo. Revista Línea, marzo/1990, pg. 37.


(*) Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales

lunes, 17 de agosto de 2026

 


EL OTRO 17 DE AGOSTO

Fuente: Eduardo Javier Mundani Osuna (*)


Durante el Gobierno del Presidente de Facto, General Edelmiro J. Farrell, se tomó la decisión de realizar un Homenaje al "Soldado Desconocido de la Independencia".

Para llevar adelante tan importante reivindicación, se designo al Ministro Juan Domingo Perón, la organización de dicho acto.


Los agregados militares de Chile, Bolivia, Perú y Ecuador, con la venia de los respectivos embajadores, realizaron las gestiones ante los gobiernos de las citadas repúblicas. Se reunieron e incineraron restos de los caídos en los campos de batallas de: Chacabuco, Cancha Rayada, Maipú, Pichincha, Ríobamba, Junín, Ayacucho, Suipacha, Sipe Sipe y Cerro de Pasco.


Los restos del Perú y Ecuador se reunieron en Chile para ser entregados en El Plumerillo en Mendoza. Los restos de Bolivia se recibieron en La Quiaca y se unieron con los caídos en las batallas de Salta y Tucumán en los combates a las órdenes de Güemes trayéndolos por Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja, San Juan y Mendoza. Se deseaba entregarlos al pie del Cristo Redentor en los Andes, pero la estación invernal no lo permitió.


Montevideo aportó sus sagradas reliquias.

Se le sumaron restos de Granaderos caídos en San Lorenzo. E inclusive la Armada aportó gloriosas reliquias de marinos desconocidos, sepultados en Martín García.


De las batallas o combates en donde no pudo recuperarse ninguna osamenta, se extrajeron algunas paladas de tierra del Campo de Batalla.

Se incineraron todos esos sagrados restos y fueron colocados dentro de una Urna confeccionada con el bronce de un cañón de la Independencia.

Esa Urna cargada con tanta gloria, viajó desde Mendoza a Buenos Aires en el Tren Presidencial, custodiada por un piquete de Granaderos a Caballo.

En cada pueblo por donde el tren pasaba, la urna fue descendida, para que fuese venerada por el pueblo reunido en cada estación.


Cuando todo estuvo listo, al llegar a la Capital, cien antorchas llevadas por la gente iluminaron la noche del homenaje y quedó una de ellas encendida desde entonces, la antorcha de la Argentinidad custodiando y enmarcando este homenaje que se hizo en las puertas de la Catedral Metropolitana, en Buenos Aires, cuna de la Revolución.


Por decreto Ley Nº 12.387 se instituyó desde aquel lejano 17 de agosto de 1945 el día del Libertador y del "Soldado Desconocido de la Independencia" que inmolara su vida por la Libertad e Independencia de su Patria.

Desde entonces el Soldado Desconocido y el General San Martín comparten el mismo Mausoleo, y también comparten fecha de recordación.


Por fuera de la urna dice:


"SOLDADO DESCONOCIDO DE LA INDEPENDENCIA. DIO TODO A LA PATRIA, Y NADA LE PIDIÓ"

(*) Agradecemos este material al Dr. José Horacio González del Solar

Crédito: Eduardo Javier Mundani Osuna

viernes, 7 de agosto de 2026

 


EL CRIMEN QUE FUE ACCIDENTE

Por Mario Meneghini

 En el 2014, publicamos un breve comentario con el mismo título (1). Consideramos necesario ocuparnos nuevamente del tema, debido al Decreto de fecha 29-7-2026, del Arzobispo de Córdoba, Card. Ángel Rossi. En el artículo 1 se instituye en la Arquidiócesis de Córdoba el “Domingo de la Justicia Social”, que se celebrará anualmente el domingo posterior al 4 de agosto, fecha en que la Iglesia recuerda el martirio del beato Mons. Enrique Angelelli.

Recordemos que se considera mártir a la persona que padece muerte en defensa de su religión (RAE). La Iglesia, entre otras condiciones, establece el reconocimiento de un milagro para ser beato, y dos milagros para ser canonizado. En el caso de Angelelli, al ser considerado Mártir, fue exceptuado del milagro.

Ahora bien, durante 7 años (1976-1983) la muerte del entonces Obispo de la Rioja fue considerado un accidente, sin que ninguna autoridad civil ni eclesiástica lo pusiera en duda. Al día siguiente a la muerte, el diario El Independiente de esa provincia, reconocido por su apoyo a la gestión del obispo y opuesto al gobierno del Proceso, en su edición N° 6553 informa: “Falleció en un accidente Monseñor Enrique Angelelli”.

En forma extraoficial, también se comentó que, de la observación de los distintos rastros del accidente los investigadores habrían llegado a la conclusión que el vehículo era conducido por el P. Aldo Pinto, pero para no tener que iniciarle proceso por presunto homicidio culposo, no se determinó quién conducía la camioneta. Jamás fue claro el testimonio del sacerdote, y justifico sus incoherencias en la pérdida de memoria por el shock causado por el accidente. Cuando mucho después, parece recuperar la memoria y declara que otro vehículo apareció en la ruta y golpeó a la camioneta, ya no era sacerdote y estaba casado.

No fue hasta el 4 de agosto de 1983 que, en ocasión de un homenaje al Angelelli realizado en Neuquén, el fraile capuchino Puigjane lanzó públicamente la versión de que el accidente fue, en realidad, fruto de un atentado criminal perpetrado por efectivos de las fuerzas armadas. Es el mismo fraile que años después participaría en un sanguinario ataque a un cuartel en la Tablada, por lo que fue condenado a veinte años a prisión. La denuncia logró que la justicia de Neuquén iniciara una investigación, y luego remitiera lo actuado a la Rioja. En 1990 la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba,  falló que “no hay elementos suficientes que permitan afirmar que el accidente haya sido efectivamente provocado”, y dispone el sobreseimiento de la causa.

Recién en 2014, el Tribunal Oral Federal de la Rioja, llega a conclusiones opuestas sosteniendo la hipótesis del crimen.

En el ámbito eclesiástico

1.Mons. Bernardo Witte, Obispo de la Rioja, y alarmado por que el Juez Morales en su investigación de primera instancia sostiene que hubo homicidio premeditado, afirma en el diario La Prensa (29-7-1988) “Nos sorprendimos de que la misteriosa muerte de Mons. Angelelli, haya sido caratulada de asesinato sin que se tengan las pruebas suficientes”. Además, ante la negativa del juez de tomarle declaración testimonial al único testigo presencial del accidente, le hace redactar un Acta en el Obispado el 27-9-1988, de la que existe copia en una escribanía. El señor Raúl Antonio Nacuzzi, LE 6.713.162, de profesión electromecánico,  declara que el 4-8-1976 se encontraba efectuando la reparación de la línea de alta tensión que une la localidad de Patquía y Chamical.

“Estando encaramado en el poste vio la aproximación de un vehículo Fiat Multicarga color claro que aproximadamente en el Km. 1057 de la Ruta Nacional n° 38 se desvía lentamente hacia la derecha sin disminuir la velocidad, recorriendo más de 100 mts., con las dos ruedas derechas sobre la banquina, alejándose del centro de la ruta, hasta que en determinado momento el conductor en una brusca maniobra, como si se despertara, trata de volver al centro de la ruta, oportunidad que escucha el reventón de la cubierta, un giro hacia la izquierda, apertura de la puerta derecha, expulsión de un cuerpo vestido de negro, y posterior vuelco en dirección a la banquina opuesta donde queda de costado en dirección opuesta a la que venía. Que la persona que acompañaba al conductor es la que queda tirada en el suelo. El que conducía, permanece en el vehículo hasta que el mismo termina su recorrido. Que en momento del accidente no se encontraba ningún otro vehículo en la ruta, ni tampoco circulando sobre la misma.”

2.Mons. Carmelo Giaquinta, Obispo emérito de Resistencia, fue encargado en el año 2006, por la Conferencia Episcopal Argentina, cuyo presidente era a la sazón el Cardenal Jorge Bergoglio, de constituir y presidir una Comisión especial con el cometido de investigar, en el ámbito eclesial todo lo referido a la muerte de Mons. Angelelli. Los trabajos de dicha comisión (integrada por el entonces Obispo de la Rioja Mons. Roberto Rodríguez y el P. Nelson Dellaferrera) duraron dos años. En declaraciones a la Agencia Informativa Católica Argentina (AICA) con fecha 15-4-2009 (33 años después de la muerte) Giaquinta expresó: 

"La conclusión del trabajo no significa que la Comisión haya llegado a una conclusión judicial. Si fue accidente o atentado, lo dirá la Justicia civil. A partir sólo de los testimonios eclesiales es difícil probar ninguna de las dos hipótesis.”

Detalles del expediente judicial N° FCB 97000411/2012/TO1 Tribunal Oral Federal de la Rioja

Dres. Carlos Julio Lascano-Juan Carlos Reinaga-José Camilo Quiroga Uriburu (Presidente)


(2)

Sumario policial:


“Se incorporaron asimismo al plexo probatorio las conclusiones del sumario de prevención compuesto de 47 fojas, instruido por el Inspector Mayor Nicolás de la Fuente, refrendado por el Secretario de actuaciones Oficial Principal Jorge Nicolás Luna Moreyra, que a fs. 47 y con fecha 11 de agosto de 1976, concluye: a criterio de esta instrucción, luego de haberse desvirtuado que el accidente pudo haberse producido por el neumático que se encontró desinflado, las supuestas causas probables del mismo se originaron:

1°por haberse dormido el conductor y acompañante que lo podría haber advertido;

2°que en la ruta en forma imprevista se cruce algún animal; y

3°por haber sufrido el conductor algún contratiempo en su salud, que lo llevara a salir del pavimento con el rodado y cuando retornaba al mismo volcar.”

Pericia Corte Suprema de la Nación:

“Se presentó asimismo la Pericia N° 83/09 de Exhumación correspondiente a Angelelli, Enrique Angel, presentada por los doctores Fernando Claudio Trezza, Luis Alberto Bossio y Roberto Víctor Cohen (pertenecientes al cuerpo de peritos oficiales de la Corte Suprema de Justicia de la Nación), (…) “La realización de placas radiográficas del esqueleto completo, permite descartar la presencia de elementos mecánicos compatibles con armas de fuego.” “No se ha evidenciado en cráneo la pérdida de sustancia ósea compatible con las provocadas por proyectiles de armas de fuego.”

Conclusiones:


1.La causa de fallecimiento de quien fuera en vida Monseñor Enrique Ángel Angelelli está en relación directa a: fracturas múltiples de cráneo. Hemorragia cerebromenígea .

2.Las fracturas torácicas contribuyen en el mecanismo de muerte produciendo hemorragia interna.

3.El mecanismo productor del trauma sería el golpe o choque con o contra objeto y/o superficie dura.

4.La colisión vehicular mixta (choque con vuelco) es idónea para provocar las lesiones observadas y la muerte.

5.No es posible con los elementos obrantes en autos y el estado de esqueletización que presenta el cadáver, suponer otra etiología distinta de producción de las lesiones.

6.No surge del análisis de autos ni de las peritaciones realizadas elementos que permitan suponer la intervención de terceras personas en la producción de las lesiones mortales.

7.Se trataría de una muerte violenta.

Autoría mediata (Teoría de Claus Roxin)

Los doctores Carlos Julio Lascano y Juan Carlos Reynaga, dijeron:

“A los acusados Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella les corresponde responder bajo la categoría de autores mediatos por su participación en los hechos precedentemente analizados”.

“En la autoría mediata a través de aparatos organizados de poder, no solo son autores (directos o inmediatos) los que ejecutan materialmente las órdenes ilícitas impartidas por el sujeto de atrás y retransmitidas por los órganos intermedios; sino que también lo son, tanto el jefe que ocupa la cúspide de poder como los que detentan lugares intermedios y que actúan como engranajes haciendo posible el plan global (autores mediatos).

“En la autoría mediata a través de aparatos organizados de poder, el dominio de la voluntad tiene fundamento en la fungibilidad del ejecutor. Es que este tipo de organizaciones funciona automáticamente sin que importe la identidad del ejecutor. El sujeto de atrás, que ocupa los mandos de la estructura organizativa, puede confiar en que la orden será cumplida sin necesidad de tener que conocer al ejecutor.” (…)

“Pero además de un aparato de poder organizado y del carácter fungible (intercambiable) del ejecutor, Roxin limita el dominio de la organización a los aparatos que actúan al margen del ordenamiento jurídico. (…) Esta teoría ha encontrado acogida en la jurisprudencia nacional. (…) La Corte Suprema de Justicia de la Nación por el voto de la mayoría (Fayt, Petracchi y Bacqué) confirmó la condena dictada por la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal, calificando la conducta de los ex comandantes como autoría mediata,  aplicando la teoría de los aparatos organizados de poder (…).”

Consideramos que, resulta abrumadora la inconsistencia del fallo judicial, condenando a dos militares que eran católicos practicantes, y nunca hubieran tomado la decisión de ordenar el asesinato de un hombre consagrado, al margen de las discrepancias que tuviesen con su actividad.



1: Boletín Acción N° 150, 5-7-2014.

2: Sentencia Judicial Homicidio del Obispo Angelelli; Córdoba, Ediciones Tiempo Latinoamericano, 2015.    www.cij.gov.ar/nota-14019-Lesa-humanidad-difunden-fallo-que-condina-a-los-dos-acusados-en-el-juicio-por-el-homicidio-del-obispo-Angelelli.html

miércoles, 29 de julio de 2026

 


LINIERS Y LAS DOS ARGENTINAS

Por Mario Meneghini (1) 


Con motivo de conmemorarse el 12 de agosto, la Reconquista de Buenos Aires, consideramos necesario meditar brevemente sobre el tema, pese a que la ley 12.831 que en 1946 declaró esta fecha feriado nacional, dejó de tener vigencia, hace más de medio siglo. Analicemos la cuestión.

La batalla naval de Trafalgar del 21 de octubre de 1805 dio por tierra los planes de Francia y España, dejando a Gran Bretaña el señorío de los mares. Los proyectos ingleses de dominar los territorios americanos encontraron el momento propicio. Una flota naval británica surcó el Atlántico sur, primero para tomar el Cabo de Buena Esperanza, y luego enfilar hacia el teatro de operaciones del Río de la Plata.

El virrey Marqués Rafael de Sobre Monte, anoticiado de la inminente invasión, decidió trasladarse a Córdoba instalando allí la capital; el tesoro real, sin embargo, fue capturado y luego exhibido como trofeo en Londres. Pero para otros dirigentes del Virreinato, se debía dar una resistencia armada para expulsar al invasor. Esa toma de conciencia popular sobre su sentido histórico y su necesidad de liberarse de todo sometimiento exterior fue interpretada, paradójicamente por un francés.

El 12 de agosto de 1806 Liniers, como caudillo militar, forzó la capitulación del jefe de las fuerzas británicas, Brigadier Beresford. Se ha dicho, incluso, que sin la fe su alma, sin la entereza de su carácter, a esta hora hablaríamos inglés en vez de español.

En realidad, en esa fecha queda consolidada la vigencia plena de la nacionalidad argentina, pero también comienza el drama de nuestra historia, que se prolonga hasta la actualidad: la existencia de dos Argentinas. Desde el 1800 ya existía en el territorio del Virreinato del Río de la Plata, una mayoría de criollos, algunos de los cuales, como Saavedra y Belgrano –integrantes de la primera Junta- desempeñaban funciones públicas de importancia. También existía una cultura criolla que para 1750, tenía características propias y definidas. Por otra parte, la decisión masiva de los habitantes de combatir, revela a un pueblo con identidad propia que asume la defensa de su tierra; sería absurdo que esto ocurriera en una sociedad cuyos integrantes se conformaran con ser parte de una colonia.

Quien ha estudiado en profundidad la compleja situación de nuestro país, es el historiador Víctor Sonego, quien describe las dos líneas de pensamiento político, los dos proyectos de país que, al alternarse en el predominio, han generado nuestro turbulento proceso histórico.

*La línea nacional: que generó valores culturales propios, su espíritu cristiano, indohispánico, que procuró desarrollar modelos económicos autónomos.

*La línea liberal: que adhiere a valores culturales ajenos, con espíritu laicista, anglosajón y mercantilista.

Otros países han padecido enfrentamientos parecidos; por ejemplo, en Estados Unidos, el norte y el sur dirimieron en una guerra civil el modelo de país que preferían. Triunfo el norte y el sur aceptó la derrota, y desde entonces no hubo dos países. Eso no ha ocurrido en nuestro caso. Nada menos que Alberdi lo explica con claridad:

No son dos partidos, son dos países: no son los unitarios y federales, son Buenos Aires y las provincias. Es una división de geografía, no de personas… La lucha no es guerra civil; es guerra internacional, de estado a estado. (Grandes y pequeños hombres del Plata)

La línea nacional se basa en la vertiente hispano-criolla que heredó de la España medieval los valores que inspiraron su conducta y su concepto de sociedad, y especialmente la fe en Dios. Nuestra identidad cultural se integrará simbióticamente con la vertiente cultural aportada por la oleada de inmigrantes que arribará desde Europa.

La línea liberal, por su parte, acepta los principios del liberalismo y utilitarismo provenientes de la Europa de los siglos XVIII y XIX, tributaria del Renacimiento y de la Reforma. Nuestra corriente liberal adoptó el ideologismo revolucionario francés y el librecambismo inglés.

Así como la línea nacional se consolida con la Reconquista, en 1806, la liberal se afianza en 1809, con el tratado Apodaca-Canning, que otorga a Inglaterra importantes ventajas comerciales en América. A raíz de dicho tratado, llegaron a Buenos Aires naves inglesas con mercadería para vender en todo el virreinato; era la tercera invasión inglesa, que dio nacimiento a la otra Argentina, dependiente, anticipando lo que ocurriría dos siglos después, corregido y aumentado.

Para concluir, vale recordar una frase del Episcopado Argentino, que destaca la esencia de nuestra nacionalidad, que contribuyó a forjar don Santiago de Liniers:

Desde el inicio de nuestra comunidad nacional, aún antes de la emancipación, los valores cristianos impregnaron la vida pública. Esos valores se unieron a la sabiduría de los pueblos originarios y se enriquecieron con las sucesivas inmigraciones. Así de formó la compleja cultura que hoy nos caracteriza. Es necesario respetar y honrar esos orígenes, no para quedarnos en el pasado, sino para valorar el presente y construir el futuro. No se puede mirar hacia adelante sin tener en cuenta el camino recorrido y honrar lo bueno de la propia historia.


(1) (Hacia un bicentenario en justicia y solidaridad; 2010-2016)


 


Fuentes:


Gassino, Eduardo. 1806 “La reconquista de Buenos Aires”, La Prensa digital, 8-8-2020.


Meneghini, Mario Albino. “Liniers: su trágico fin en Córdoba; Centro de Estudios Cívicos Fabiela Meneghini, Córdoba, 2025.


Sonego, Víctor. “Las dos Argentinas”; Tomo I, Ediciones Don Bosco, 1985

domingo, 7 de junio de 2026

 

Comunicado del Ateneo Cívico José de San Martín con motivo de un nuevo hecho luctuoso que refleja la destrucción de nuestra sociedad.






San Juan Pablo II nos recuerda el concepto de la “cultura de la muerte” a la que los cristianos estamos llamados a combatir.

En Evangelium Vitae el Santo Padre describe una mentalidad social moderna dominada por el secularismo y el relativismo, donde se pierde el sentido de Dios y, por ende, el valor sagrado de la vida humana.

Desde el Ateneo Cívico José de San Martín repudiamos el execrable asesinato de Agostina Vega y nos unimos a las condolencias para su familia desgarrada en el marco de una sociedad cuyo tejido social está profundamente destruido.

NO a la CULTURA DE LA MUERTE que implica el uso de las drogas ilegales, su comercio y el envenenamiento que padecen millones de adultos,  jóvenes y niños por los mercaderes de ese atroz crimen.

NO a la CULTURA DE LA MUERTE que implica la destrucción de la Familia como célula fundante de nuestra comunidad, el relativismo moral que legitima la promiscuidad, la prostitución y las relaciones llamadas “libres”, todo lo cual no es otra cosa que signos de la esclavitud del pecado, el delito y el mal.

NO a la CULTURA DE LA MUERTE que implica la repugnante utilización de menores de edad para redes de trata y aberraciones de toda índole.

NO a la CULTURA DE LA MUERTE que implica la banalización y el indiferentismo frente a los asesinatos que a diario propaga la prensa, a veces con espíritu de morbo, donde la vida humana parece valer cada vez menos.

NO a la CULTURA DE LA MUERTE que promueve la ludopatía, los juegos en línea que consisten en matar simbólicamente seres humanos a los que hacemos adictos a nuestros jóvenes, y a la violencia verbal, visual e intelectual de los insultos por redes sociales, buscando una sociedad cada vez más autodestructiva.

NO a la CULTURA DE LA MUERTE que implica el abandono de los más débiles e indefensos, comenzando por las personas por nacer y comprendiendo a los ancianos y discapacitados que cada vez olvidamos más como sociedad.

DIGAMOS SÍ A LA CULTURA DE LA VIDA, SÍ A DIOS, SÍ A LA CONCORDIA NACIONAL, SÍ A LA FAMILIA, SÍ A LAS SANAS TRADICIONES, SÍ A MEJOR Y MÁS EDUCACIÓN, SÍ A LOS PROYECTOS DE VIDA PARA NUESTROS JÓVENES Y NIÑOS.


PERÓN Y LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA 



Por Pascual Albanese (*)

Publicado en "Foro Patriótico" (https://foropatriotico.com.ar/) 27/6/2024

La elección del Papa Francisco y las recurrentes alusiones posteriores al ascenso de un presunto “Papa peronista” otorgaron la posibilidad de focalizar  la atención en una cuestión más relevante en un fenómeno de carácter inverso que es la relación histórica entre el pensamiento de Perón y la doctrina social de la Iglesia.


Durante toda su vida pública Perón hizo constantes referencias a ese vínculo. El 14 de diciembre de 1945, en el comienzo de la campaña electoral que lo llevó por primera vez a la presidencia, puntualizó:  “nuestra doctrina  justicialista estuvo emparentada con esa doctrina social emanada de las encíclicas papales y es la doctrina social cristiana”. En el Modelo Argentino para el Proyecto Nacional de 1974, dos meses antes de su muerte, subraya que “existe una cabal coincidencia entre nuestra concepción del hombre y del mundo, nuestra interpretación de la justicia social y los principios  esenciales de la Iglesia”. Destacó también que “la Iglesia y el justicialismo instauran una misma ética, fundamento de una moral común”.


Perón recalcó siempre que su doctrina  estuvo inspirada en las encíclicas sociales. Esa fuente de inspiración se remonta especialmente a la primera de esas encíclicas, la “Rerum Novarum“ de León XIII, en 1891, y a la segunda, “Quadragesimo Anno”, de Pío XI, en 1931, que sentaron las bases el magisterio social de la Iglesia, que luego se fue actualizando  para adecuarse a la evolución de los tiempos.


Desde la ”Rerum Novarum”, que sugestivamente significa “Acerca de la cosas nuevas”, la Iglesia asume los desafíos  derivados del ascenso del capitalismo y reivindica la centralidad de la cuestión social, sin endosar por ello la ideología de la lucha de clases. Condena por igual al individualismo liberal y al colectivismo marxista, en una doble negación que constituye el punto de partida de lo que Perón definiera como la “Tercera Posición”


En su obra cumbre, “La Comunidad Organizada”, Perón afirmaba: ”el tránsito del “yo” al “nosotros” no se opera mecánicamente, como un exterminio de individualidades, sino como una reafirmación de  éstas en su función colectiva. El fenómeno, así, es ordenado y se sitúa en una evolución necesaria, que tiene más fisonomía de Edad que de Motín”.


Y agregaba: “Ni la justicia social ni la libertad, motores de nuestro tiempo, son comprensible en una comunidad montada sobre seres insectificados, a menos que, a modo de dolorosa solución, el ideal se concentre en el mecanismo omnipotente del Estado. Nuestra comunidad, a la que debemos aspirar, es aquélla donde la libertad y la responsabilidad son causa y efecto, en que exista una alegría de ser, fundada en la dignidad propia. Una comunidad donde el individuo tenga realmente algo que ofrecer al bien general, algo que integre y no sólo su presencia mura y temerosa”.


Advertía asimismo: ”La lucha de clases  no puede ser considerada hoy en ese aspecto que ensombrece toda esperanza  de fraternidad humana. En el mundo, sin lugar a soluciones de violencia, gana terreno la persuasión de que la colaboración social y la dignificación de la Humanidad constituyen hechos no  tanto deseables sino inexorables. La llamada lucha de clases, como tal, se encuentra en trance de superación.”


Con Perón los trabajadores argentinos lograron construir la organización sindical de raíces cristianas más importante del mundo entero, inequívocamente  diferenciada del marxismo, casi cuarenta años antes del surgimiento en Polonia de Lech Walesa y de Solidaridad, impulsados por la prédica y el  ejemplo de San Juan Pablo II. Desde esa óptica el peronismo fue un actor protagónico de la evangelización cultural del mundo del trabajo.


En su “Quadragesimo Anno” Pío XI introduce un concepto novedoso y fundamental: el principio de subsidiariedad y, correlativamente, el papel de las asociaciones intermedias, que establecen con precisión la delimitación de funciones entre el Estado y  de la sociedad, que representa el eje de la polémica histórica entre el individualismo y el totalitarismo. Precisamente ese principio de subsidiariedad y el rol de las asociaciones intermedias son el núcleo básico  del proyecto de Perón de construir una “comunidad organizada” sustentada en las “organizaciones libres del pueblo”.


Si existe un punto clave de distinción entre  el pensamiento de Perón con el “kirchnerismo”  es justamente que para Perón las organizaciones  del pueblo tienen que ser libres, es decir independientes de la tutela estatal. El “kirchnerismo”, en cambio, buscó reducir a todas las organizaciones  sociales, desde las estructuras sindicales a los movimientos sociales, empezando por el propio Partido Justicialista, a la condición de apéndices del Estado.


En la visión de Perón podría definirse al peronismo como un movimiento popular  orientado a encarnar políticamente los principios y valores de la doctrina social de la Iglesia en las condiciones concretas de cada etapa de la evolución histórica de la Argentina. El  padre Carlos Mugica decía que “el peronismo es la doctrina social de la Iglesia encarnada en nuestro pueblo”.


A la inversa, en un camino de ida y vuelta, el pensador católico italiano Rocco Butiglione, en su reciente libro “Caminos para una Teología del Pueblo y de la Cultura”, sitúa con extraordinaria precisión la influencia de la   experiencia del peronismo en el surgimiento en la Argentina de la “teología del pueblo” en la que abrevó el Papa Francisco.


Perón no fue ajeno a ese proceso interactivo. En un extenso y medular discurso pronunciado en abril de 1948 ante las autoridades del Episcopado argentino, advertía: ”al igual que no todos los que se dicen demócratas lo son efectos, no todos los que  se llaman católicos se inspiran en las doctrinas cristianas. Nuestra religión es una religión de humildad, de renunciamiento, de exaltación de los valores espirituales por encima de los materiales. Es la religión de los pobres, de los que tienen hambre y sed de justicia”.-


En la misma línea sostenía: “saber despojarse de la vanidad que asoma cada vez que se  sube un escalón donde está situada la masa del pueblo requiere una dosis de hombría equivalente a la del héroe frente a la incertidumbre que amenaza su vida. La humildad cristiana, la afabilidad paternal, el desprecio de la pompa y el boato constituyen las dotes que más aprecia el pueblo en quienes  saben practicarlas. El pueblo las aprecia no sólo por ser símbolo tangible de virtud, sino porque constituye la fuerza más poderosa que lo atraer  hacia la senda que conduce a la verdadera paz de Cristo”.


Afirmaba también que “es mejor y más conveniente  para la vida del Estado como para la Iglesia volver a las costumbres sencillas, al predominio del amor y de la confianza recíproca entre los hombres y entre las naciones Para conseguirlo, el Estado ha de luchar con grandes dificultades, por la  complejidad de la vida misma, por las pasiones inherentes a la condición humana y porque, en definitiva, los idearios políticos son múltiples y contradictorios. A la Iglesia, en cambio, le ha de ser  más fácil el retorno a  la pureza inicial de su doctrina, porque es única  y porque, aun cuando en ocasiones parezca haberse desviado de su gloriosa trayectoria, siempre la predicación dogmática ha sido la misma. Y siempre  ha tenido un contenido social”.


En su libro “Medio siglo de política y diplomacia”, publicado en 1997, Benito Llambí, último Ministro del Interior de Perón, relata una notable advertencia recogida en una conversación a solas en la residencia presidencial a principios de 1974: “Un día yo no estaré, pero si nuestros sucesores políticos corrompieran el partido, el Estado y el Movimiento para llevar a cabo sus mezquinos intereses en contra del pueblo, pues sería lógico que el pueblo se rebele contra todos ellos, incluso contra nuestros símbolos, porque si nuestros símbolos pierden su carácter popular y revolucionario y pasan a representar algo arcaico y atrasado seguramente vendrá otro movimiento de masas populares que, enarbolando o no algunas de nuestras banderas, acabará con el justicialismo y creará algo nuevo. De suceder eso sólo le pido a Dios que lo que venga sea superador a mi legado y sea en bienestar del Pueblo”

Para reivindicar ese legado corresponde sumarse a ese pedido.

(*) Vicepresidente del Instituto de Planeamiento Estratégico./ Director del Grupo de Trabajo sobre El Rol de las Religiones en las Relaciones Internacionales dentro del CARI (Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales)/ Cofundador del centro de reflexión y acción política Segundo Centenario./ Ex Secretario de Planeamiento Estratégico de la Nación.